Este breve artículo, a pesar de estar
cargado de cierta indignación, desea realizar un análisis sosegado
y lógico, sobre unos hechos que parecen ocupar grandes espacios en
el debate mediático y político.
Estos hechos se centran en la para nada
nueva ofensiva mediática, contra algunos partidos con tendencias al
alza. Ya que esto produce cierta alarma, parece ser.
Por centrar estas líneas, en algún
aspecto concreto, resulta casi una experiencia cotidiana, repetida
hasta la saciedad, vincular a estos partidos con gobiernos de América
Latina. Argumentado con el hecho de que algunos de sus miembros han
sido asesores de tales gobiernos. Clasificando a estos miembros como
clasifican a los mismos países. Y por extensión, a todas unas
formaciones, no sólo por su concepto de algunos miembros, sino más
allá todavia, de tales gobiernos. Lo cual es un argumento bastante
pobre e insostenible, de manera lógica.
Es fácil también observar el mal
concepto que se tiene, se crea y difunde de América Latina, en la
mayoría de medios de comunicación. La memoria mediática parece ser
corta.
Pero también sorprende, a pesar de
todo el despropósito de tales comparaciones y símiles. Las
respuestas o silencios de algunos miembros de esas organizaciones
políticas.
¿Por qué? Pues muy sencillo. A veces
se quedan en la indefinición. Es decir el silencio, como si fuera un
tema tabú. Otras sencillamente dan una patada al balón hacía
delante, realizando análisis comparativos entre gobiernos
latinoamericanos y españoles.
Sin embargo, pocas veces se posicionan.
Lo cual es difícil de entender. Porque este no posicionamiento, les
resta dadas la enormes capacidades de persuasión y desinformación
de aquellos apáratos mediaticos y políticos más conservadores La
capacidad de llegar a más potenciales ciudadanos activos
politicamente.
Sencillamente porque a pesar de
defender, muy bien, con claridad, ideas como la transparencia, la
nueva política, la participación ciudadana etc Parecen no haber
entendido que la vieja política y aquel perverso polo ideológico
mediático, en el que oscilar, de manera absurda, al servicio de la
perpetuación del sistema, con dobles vínculos, o falsas elecciones,
entre lo malo o lo peor, que tan bien ha funcionado al servicio del
neoliberalismo y el conservadurismo, ya no funciona. Es decir ya no
forma parte, afortunadamente, del imaginario colectivo de muchos
ciudadanos.
Es decir, en el actual transcurso de
acontecimientos políticos, sociales y culturales, están surgiendo
nuevos modelos de construcción y elaboración de formas de hacer
política. De entender lo político.
Por lo que estaría bien escuchar
alguna vez a alguno de estos representantes de estas organizaciones,
ante frecuentes preguntas malintencionadas, basadas en tópicos, y en
buena parte de ese perverso viejo eje imaginario político social.
Que no tienen modelo de país al que imitar, porque desean construir
uno con sus ciudadanos. Y vivimos en una situación francamente
excepcional. O al menos una aclaración, sobre que les gusta de
posibles diferentes paises o estados. De lo contrario, es caer en la
fácil trampa tendida por el neoliberalismo económico y el
conservadurismo político. Del y tú más. Y no hay por qué elevar
más la voz, sino zanjar esos debates chovinistas.
Cerrar esos posibles debates maniqueos
o distorsiones se antoja fundamental. Para poder dedicar la energía
a hablar de lo importante. Que suele ser desplazado por este tipo de
debates que aburren a cualquiera. E ignoran lo fundamental. No por
casualidad.
Flores del Parnaso

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