Somos
La flor de loto y los lotófagos.
El sonido interrumpido
De unas palabras nunca terminadas.
El viaje, la isla, Calipso y el regreso.
Toda la fresca agua
Que inevitable, se nos escapa de las manos.
La inconmensurable brisa nocturna
Titilando las noches de verano.
El tibio calor que calienta pero no quema.
El aliento carnal de un puñado de horas
Perdidas por contadas.
La grandeza y la pequeñez
Del movimiento de un grano
En un reloj de arena.
Éramos la sinfonía
Para los cinco sentidos.
Que es el comienzo de la mañana.
Antonio Palacios

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