lunes, 7 de abril de 2014

SOS por el conocimiento

Con los años y la experiencia, cualquiera se da cuenta de la cantidad de cosas con las que tragamos, sin más. Casi sin percatarnos, que no somos agujeros negros.

Tragamos barbaridades a diario, en los medios de información, en el trabajo, en cosas tan cotidianas como el alto coste del nivel vida o unos cada vez más insuficientes servicios públicos o los descomunales aumentos de injusticia y desigualdad social.

La mayor parte tragamos por encima de nuestras posibilidades siempre. En cierta manera, se nos moldea constantemente así.

Un sencillo y breve ejemplo es la educación. Como muestra de este moldeamiento brutal.

Cualquier alumno o profesor debe tragar a largo de su etapa educativa con auténticos calvarios, a pesar de lo hermoso de su actividad, al margen de su buen hacer.

En particular, durante la etapa universitaria. Donde ya se parte de un conocimiento general y específico cultural. Y el alumno se encuentra o debiera encontrar maduro para afrontar un conocimiento abierto y enriquecedor. Mediante otras metodologias muy distintas a las actuales.

Obviando las metodologias. Algo sucede en las diversas áreas de conocimiento. Por citar un ejemplo significativo, en la vilipendiada filosofía. Que pareciera que no sirve para nada. Pero nunca se escucha nada sobre esto. Debido a que todos bajamos las cabezas y tragamos. Siempre tragamos.

Por seguir con el ejemplo, la filosofía es algo vivo, el saber, no es algo muerto, un mero trofeo de mariposas secas clavadas con alfileres en un corcho colgado en la pared. Para el deleite museistico de un espectador. El saber, es algo muy distinto, es como decía Foucault, una especie de arado que surca. Y que finalmente adquiere sentido en la práctica. No es baldío. No tiene un mero sentido o valor coleccionable.

¿Qué ocurre? Pues que académicamente a la filosofía no se le da este valor o sentido. No se la cuida. Si cuidarla se tratara de no hacerla una torre de marfil, en la que unos pocos, discuten sobre ideas, la mayor parte de ellas obsoletas, sentados en una sala. Para luego marcharse a casa con mejor o peor sabor de boca. La filosofía, el saber, adquiere sentido en los demás. En la sociedad, en el intercambio. ¿Qué sucede de nuevo? Que la filosofía que se enseña, no tiene dimensiones o vocación social, política o cultural. Aspectos básicos para comprender nuestro pasado y presente. Nuestro entorno. A nosotros mismos, como individuos, grupos y sociedades.

La filosofía que se enseña es muy contraria a esto. Habla de ideas, discute de ideas, construye realidades de ideas o análisis de ideas. Ignora nuestro medio, la sociedad.

Además enseña esto de forma más que reiterativa, a través de autores de obligado estudio, no en una ni dos ni tres asignaturas distintas de la formación. Sino a veces en más. Autores que sólo muestran unas formas muy concretas, de las posibles formas de evolución de la sociedad y el pensamiento.

Cuanto esfuerzo, tiempo, energia invertida para hablar de "mundos de las ideas".

Para que esto no se haga demasiado extenso, sólo decir que la residualidad de áreas de conocimiento como la filosofia, las letras o las ciencias sociales, se debe también a su falta de adaptación a los tiempos. A lo que deciden mostrar y ocultar. O a su escasa divulgación. Entre otros factores externos. Añadidos a la falta de medios, personal docente, sobreacumulación de alumnos por clase etc

Añadir que la mera reproducción social de un orden dado o la dejadez por parte de los actores académicos, es muy responsable del presente y futuro de estas áreas de conocimiento tan básicas
como necesarias o hermosas, para el bien común de la sociedad.


Flores del Parnaso


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Flores del Parnaso intenta ser por encima de todo un espacio de reflexión. Una invitación a una reflexión sosegada en mitad de un mundo de velocidades hiperaceleradas. Literatura, filosofía, ciencias sociales etc.