Eras toda una jauría
De sueños y deseos antitéticos.Devorándose unos a otros.
Además no lo sabías.
Y yo no podía seguirte
Hacia donde te dirigías.
La nuestra fue la maldita historia
Jamás escrita de los silencios.
O un hormiguero prendido en llamas.
Yo te escribía un mar de palabras
Que erosionasen nuestra distancia, A veces devastadora.
Quizás un puente.
Pero nunca encontré manera
De llegar hasta ti.
Tal vez todo fue
Sueños, deseos, delirios, estruendos.
Y al final, todo se cayó.
Antonio Palacios


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